El martes pasado, Patricio Arauco Reyes emplazó en la comisión de Educación del Senado a la recientemente designada senadora Ena von Baer a salir de la mesa de diálogo entre estudiantes, Parlamento y Gobierno y en conversación con The Clinic Online afirma que no se sentarán a negociar hasta que ella salga de ese puesto.
Estudiante de Ingeniería en Pesca y Acuicultura de la Universidad Arturo Prat, 28 años, oriundo de Los Vilos pero iquiqueño de corazón, Arauco dice ser parte del grupo de estudiantes de regiones que hoy predomina en la Confech pero rechaza ser un ultrón o extremista como se les ha tildado. “Somos gente común y corriente, ciudadanos normales, de familias humildes y que sienten el abandono del Estado hacia sus instituciones o hacia su enseñanza”, dice.
¿Qué te parece esa tesis de que la Confech está dominada por sectores “ultrones”, más radicales que han impedido llegar a algunos acuerdo?
No somos ultrones. Acá no hay gente militante o anarquista. De hecho, la mayoría de los que dicen ser ultrones son todos los cabros de regiones y ellos son los que tienen movilizado al estudiantado. De hecho, ahora recién la UC se tomó algunos campus. Nosotros tuvimos que venir de la Arturo Prat con unos cabros de la Utem a una asamblea de “la Chile” y motivamos la toma porque en ese momento “la Chile” aún no estaba en toma y ya llevábamos un mes de movilizaciones.
¿Las regiones no son las ultronas?
No es que sean ultronas. Las universidades de regiones son abandonadas, la mayoría tienen deuda externa. Constantemente se les amenaza con que la universidad puede quebrar. No está garantizado su estabilidad educacional y eso genera que cuando se plantean propuestas que no son solución a sus demandas, ellos no ceden y no van a ceder. Y como ahora la mayoría de la Confech no está siendo manejada por el Partido Comunista se nos tilda así, de ultrones.
A ti también se te ha involucrado dentro de este grupo.
Mira, yo milito desde hace 12 años en el Partido Radical. No soy una persona manipulada por la Concertación. Nunca lo he sido y nunca lo seré. De hecho, si estoy en el PRSD es por lo que era el partido antes de 1973, no por lo de después. Pero la Confech está dominada hoy por estudiantes con un conjunto de demandas muy parecidas y que son las de las universidades regionales. Se nos llama extremistas, ultrones o como quieras llamarnos, pero somos gente común y corriente, ciudadanos normales, de familias humildes y que sienten el abandono del Estado hacia sus instituciones o hacia su enseñanza.
¿Cómo evalúan la participación en la Comisión de Educación del Senado?
La participación de fue positiva porque tuvimos la oportunidad de emplazar al gobierno y a la oposición y le podemos plantear nuestras demandas dirtectamente. Nos dimos cuenta ayer que muchos de ellos no estaban al tanto del problema. Ni siquiera saben cómo se mide la calidad en los colegios, algo que era tan simple como el Simce. Pese a todo creemos que es positivo. El tema es que no podemos sentarnos a conversar con el Congreso si ellos no tienen competencia en todos los proyectos que son de presupuesto. Entonces ¿para qué conversar con ellos si no vamos a sacar nada de ahí? Cuando el gobierno dé garantías vamos a conversar.
¿Si existe ese gesto del gobierno, ustedes se sientan a dialogar?
El Congreso no tiene capacidad para generar proyectos de ley que tengan que ver con el presupuesto del gobierno. En ese sentido, no sacamos mucho en hablar con ellos si el gobierno no ha enviado los proyectos, hasta ahora, y si envía esos proyectos que anunciaron, con más crédito y beca, no vamos a sentarnos porque nosotros hablamos de gratuidad.
Camila Vallejo dijo que los cuatros ejes del petitorio tienen que ver con reforma constitucional, financiamiento, fin al lucro y desmunicipalización, aunque Bulnes no los nombró en su propuesta.
Está equivocada la Camila.
¿Por qué?
Porque acá el punto neurálgico es la gratuidad y ella ahí nunca habló de gratuidad.
¿Pero ella es representante de la Confech?
Pero no la vocera. Acá la palabra de la Confech es de la mesa ejecutiva de la Confech y cuando ella habla lo hace sólo a título de la Fech, no de la Confech.
¿Entonces la movilización no termina con esos cuatro puntos?
Las movilizaciones terminan cuando empecemos a hablar de gratuidad, no a través de becas y créditos sino que de financiamiento directo, ya sea de aportes basales o de libre disposición hacia las instituciones.
¿Pero cuando ustedes hablan de gratuidad es gratuidad para el alumno, porque esa plata la tiene que poner el Estado?
Claro. Lo que nosotros estamos planteando es gratuidad desde el décimo decil hacia abajo, entendiendo que el décimo decil es la clase alta, ABC1. Pero esos cuatro puntos son matices dentro de la discusión, pero acá el punto clave es la gratuidad con aportes del Estado al financiamiento institucional, no hacia el estudiante.
El martes emplazaste a la senadora Ena von Baer a no integrar la mesa negociadora por no haber sido elegida democráticamente. ¿Si ella está ustedes no van a discutir?
Mira, acá el tema es que los estudiantes no le tenemos fe o confianza a la clase política y por eso nosotros no nos sentamos a conversar con ellos. Entonces, es una pésima estrategia del gobierno o de la clase política colocarnos en la mesa de diálogo a una senadora designada y eso claramente valida nuestra desconfianza. Su designación o la de cualquier otra con esos mismos parámetros es un atentado a la democracia y a la estructura de gobierno que tenemos hoy día.
¿No se van a sentar con ella ahí entonces?
Es que estamos hablando que en este momento la senadora designada von Baer tiene menos votos que cualquier presidente de cualquier federación de la Confech. Tiene menos representatividad que cualquier persona porque no fue escogida por nadie.
Ustedes también emplazaron a la senadora von Baer preguntándole por los índices para medir calidad de la educación en escolaridad.
Eso valida nuestra postura. Estamos hablando con gente que no tiene manejo político. No es lo mismo hablar con una senadora que haya sido electa, que tenga cancha con una que viene recién saliendo del gobierno, que nunca ha sido elegida por nadie y que ahora la designan. Esto refleja la ignorancia que tiene ella en la cartera en la que está participando. O sea, lo mínimo que debe saber es algo de educación y ella no tiene idea de educación. Se le preguntó dos veces y no supo responder, imagínate.